LOS HIJOS SON LA MERA PROYECCIÓN DE PAPÁ Y MAMÁ, SOBRE TODO DE MAMÁ
LOS HIJOS SON LA MERA PROYECCIÓN DE PAPÁ Y MAMÁ, SOBRE TODO DE MAMÁ.
Los hijos son la mera proyección de papá y mamá, sobre todo de mamá.
En ellos veremos claramente proyectado todas nuestras represiones, frustraciones, lo más negado por nosotros mismos, es decir nuestra sombra.
Todo lo que no logramos expresar, todo lo que no hicimos y todo lo que aún esta por completarse, ahí están nuestros hijos proyectándolo.
La madre y el niño se hacen uno (hasta cierta edad el niño deja de proyectar al 100% el inconsciente de su madre y padre, entre los 13 y 14 años), el niño hasta cierto momento, estará únicamente canalizando los inconscientes (sombras) de sus padres, y repito, sobre todo el de mamá.
Los niños enferman porque están expresando la toxicidad emocional de mamá.
Los hijos ayudan a la madre a expresar su sombra, por esto la madre se enferma lo menos, pues el hijo está expresando lo que ella no ha hecho consciente, no ha podido, no ha querido y/o no se ha permitido.
Los niños no tienen conflictos, tan solo están expresando los de los padres. No son los niños los que necesitan la ayuda, si ellos saben en el fondo lo que realmente está pasando, los padres son los que requieren tomar consciencia de la situación y actuar, pero no los niños.
¿Qué ayuda le vas a dar a un niño si el solamente está expresando lo que tiene que expresar?
El niño tiene claro lo que es y lo que está haciendo, el no ha perdido aún la conexión con todo lo que es, con la fuente, con el Universo, o como le queramos llamar, es de los hijos de quien debemos aprender los padres y no al revés.
Es gracias a la información distorsionada, a las creencias erróneas, y demás que transmitimos a nuestros hijos, que ellos van perdiendo esa conexión, hasta que finalmente se olvidan y se vuelven como nosotros, adultos perdidos, traumados, amargados, etcétera.
Regañamos, gritamos, castigamos y hasta pegamos a nuestros hijos, cuando ellos solo se han encargado de cumplir con su labor hacia con nosotros.
Seguimos sin comprender nada, seguimos queriendo solucionar el conflicto desde fuera y eso nunca tendrá ningún resultado, porque el conflicto no está ahí, todo parte de adentro.
Los hijos son el efecto y los padres la causa, los hijos son el claro y perfecto reflejo de los padres.
Si no entendemos a nuestros hijos es porque no nos hemos comprendido nosotros.
Y no se trata de cambiar a los hijos, se trata de que cambies tú y cuando tú cambies, como siempre se ha dicho, todo cambiará.
Dejemos a nuestros hijos en paz, que ya bastante hacen con expresar todo lo que nosotros no hemos sido capaces de gestionar a consciencia.
Permitámonos aprender de ellos y dejemos de intentar “educarlos” porque ya hemos visto como ha resultado todo.
Tan solo sirvamos de guía para ellos, sin imponer, sin adoctrinarlos. A final de cuentas ellos son los perfectos imitadores de sus padres.
Mientras más se comprendan y acepten los padres, más comprenderán y aceptarán a los hijos, pues se estarán amando a través de ellos.
Mientras más consciencia de parte de los padres, más hijos sanos y conscientes tendremos.
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