LA DESPEDIDA

 LA DESPEDIDA.


Sucedió en una aldea de Quezada, Jutiapa, y segun nos lo conto doña Sarita lo que empezo como una broma terminó siendo una experiencia que ya pasados muchos años, aun le asusta.


Nos cuenta que desde niña fue Candelaria su mejor amiga, Cande como ella la llamaba. 

En aquellos tiempos la aldea era pequeña y por lo mismo las casas estaban nuy distantes unas de otras, de por medio extensiones de tierra de cultivos, lo que hacia interesante el solo ir de visita con los vecinos.

Y es asi como ella y Cande crecieron, jugando entre loa guatales de milpas, subiendo a los árboles de mango o aguacates o simplemente corriendo por las quebradas rebosantes de agua en los meses de invierno.

Pasados los años y ya cada quien habiendo formando su propia familia, vinieron los hijos y ahora las visitas eran para juntar a los niños a jugar en casa de una u otra.

Se hicieron comadres al ser madrina de bautizo  de las hijos de la otra y esto les hizo mantener fuerte esa amistad de toda la vida.

Con el paso de los años, los hijos crecieron y las canas llegaron, las visitas ahora eran para hablar de los nietos y de la soledad que invadía la casa sin la alegría de los hijos corriendo por sus patios.


Una tarde llego Cande a su casa, se le veia enferma. Doña Sarita aun recuerda con melancolia ese dia, pues la vio llegar un tanto cansada, sus ojos denotaban tristeza y una rara sonrisa en rostro.


Sarita -dijo-  vos sabes bien que desde niñas hemos caminado juntas por estos guatales y veredas, que siempre fuiste mas que una  hermana para mi.

La vida ha sido buena conmigo al tenerte siempre a mi lado y creo que la hora de mi viaje esta cerca.


Deja de hablar babosadas --contesto Sarita- todavia estamos patojas y si se descuidan estos viejos panzones los podemos cambiar por dos 30 años. Que pólvora hay y los cartuchos todavia los tronamos.


Al decir esto unas carcajadas resonarón por aquel corredor de piso de baldosa y techos de tejas, el cafe hervido en jarrito de barro y quesadilla calentita hacian mas amena aquella charla.


Cande ya con un tono serio volvio a interrumpir la charla y le dijo, 

Hace tres dias fui a ver al medico, no me he sentido bien, llevo ya años con una molestia que he guardado por no preocupar a nadie, pero desde hace unas semanas me siento fatigada y a veces me dan mareos, en la soledad de mi cuarto reposo con la esperanza que solo sea achaques de los años, pero estos ha empeorado, el doctor me hizo unos estudios y hoy me dijo que padezco de una insuficiencia cardiaca grave, la cual por falta de atencion es irreversible y que de un momento a otro puedo sufrir un infarto fulminante.

Te lo comento porque cuando eramos patojas, siempre decíamos que la primera que se fuera vendría a jalarle las patas a la que se quedara, asi que ya estas sabida que la promesa sigue.

Luego de decir esto soltó una carcajada que Sarita tomo muy a broma y la reunion siguio hasta ya entrando la noche.


Esa tarde el tiempo paso de una manera diferente, fueron horas de recuerdos y anécdotas de toda una vida,  el tiempo fue de magia hasta que finalmente el esposo de Cande rompió el encanto, al llegar por ella para llevarla a casa.

Esa noche como nunca habia sucedido, se dieron un fuerte abrazo, tan fuerte como el cariño de toda una vida

...........


Pasaron un par de dias y Sarita se fue a dormir esa noche mas temprano de lo normal, pues queria madrugar a preparar unos marquesotes para ir a visitar a Cande, ya que  sabia que  le encantaban a su amiga.


En la madrugada un fuerte golpe en el techo de teja interrumpió su sueño, se quedo por un momento inmóvil mientras su mente reaccionaba si era un mal sueño o estaba despierta.

De pronto escucho como si alguien caminará sobre el techo y las tejas se quebraran a su paso, podía percibir que caminaba en círculos exactamente sobre su cama y un murmullo inentendible a sus oidos le atormentaba,   quiso encender las luces pero los bombillos parecían quemados, el corazon le latia muy rapido quiso gritar pero algo presionaba su pecho.

De pronto sintio como sobre su estomago cayo algo del techo, era pesado como un saco de granos, en una reacción logro quitárselo de encima y al caer al piso escucho como un crujir huesos, como un golpeteo entre huesos secos, finalmente un bombillo encendio su luz y aterrada pudo ver como un saco de tela estaba al pie de si cama, estaba amarrado de un extremo y dentro de el se veian como huesos que giraban y se movían queriendose salir de esa bolsa,  Sarita pudo gritar y su reacción fue decir Cande, sos vos?, al escuchar esto el saco empezo a moverse solo y se metio bajo su cama para desaparecer en la oscuridad de la noche.

Sarita vio el reloj eran los 2:00 de la madrugada.

Se quedo despierta el resto de la noche, sabia y sentia que Cande habia partido y esa era su forma de despedirse.


Asomando el alba tocaron a su puerta, era el esposo de Cande para informarle que esta habia fallecido de un infarto fulminante exactamente a las 2 de la mañana.

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