Si lo miras bien, entenderás que su locura es la  unica forma que encontró de remendar su alma rota.





Dejó de importarle el que dirán y de sus escombros se ha levantando mil veces.

Porque  aunque hubieron días donde el corazón le pedía morir, prefirió ahogar sus sentimientos y decidió sonreír aunque en sus ojos hubiera tristeza y en sus noches lo acompañara la soledad.

Ha bailado el ritmo que la vida le ha sonado.

Aprendió a no esperar nada de nadie y aunque de vez en cuando se pregunta que fue de aquel amor que casi acabó con el, prefiere sonreírle a la tristeza.

Y es en ese momento donde recuerda que se está reconstruyendo, para que nunca nadie más lo vuelva a derrumbar.

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