𝙇𝙐𝙂𝘼𝙍𝙀𝙎 𝘿𝙀 𝙇𝙀𝙔𝙀𝙉𝘿𝘼


Viajar a Lisboa sin visitar Sintra es como pisar la capital de Portugal sin comer un pastel de Belém o alcanzar Oporto sin sentarse a tomar un vino junto al Duero. Ubicada a 25 kilómetros al oeste de Lisboa, Sintra es una preciosa villa famosa por su casco antiguo, el cual baila en torno a las cumbres bucólicas donde se asienta el Palacio da Pena, con sus coloridas torres y salones reales.


Sin embargo, basta con volver a descender la loma desde el Palacio da Pena hasta el casco antiguo de Sintra para dejarse sorprender por una trastienda mágica: la Quinta de Regaleira, un conjunto de esculturas, fuentes y pozos en torno al Palacio da Regaleira. Una oda al culto templario y masónico concebida por el millonario Augusto Carvalho Monteiro, alquimista y masón no reconocido, en colaboración con el arquitecto italiano Luigi Manini, a finales del siglo XIX.


La Quinta da Regaleira evoca un recorrido esotérico, casi místico, lleno de simbolismos que parecen incitar a un trance. Un atajo desde el corazón de Portugal al resto del universo.


Residencia veraniega de la Familia Real de Portugal, Sintra se convirtió en el lugar perfecto para materializar el sueño de Augusto Carvalho Monteiro, millonario que adquirió la antigua casa de campo de los barones de Regaleira en 1892 para convertirla en una extensión de su propia ideología.


El arquitecto Luigi Manini se encargó de materializar la ambición de su propietario, apostando por un conjunto de monumentos perdidos entre túneles que juegan con la luz y tapices de palmeras, guneras y costillas de Adán nacidos de la niebla que florece al amparo de las montañas de Sintra.


Uno de los mejores ejemplos de la intención de Manini cabe encontrarlo en el Pozo Iniciático, gran icono de la quinta camuflado en la parte norte. Este pozo se conforma de nueve pisos en espiral que simbolizan los nueve círculos del infierno o del paraíso, basándose en referencias a la Divina comedia de Dante.


Un descenso entre los susurros de antiguos ritos masónicos a través de 27 metros hasta alcanzar una rosa de los vientos sobre un cruz templaria basada en la secreta Orden Rosacruz.


El pozo es también una alegoría del útero materno, donde todo empieza y acaba, en forma de túneles envueltos en el sonido del agua hasta abrazar una fuente en mitad de la oscuridad. El mensaje consiste en jugar con el visitante que asoma su cámara con flash al vacío para tomar la mejor foto de Instagram: cuanto más huyes de la luz, antes la encontrarás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Aquieta el ruido de la mente

LA VIDA NO ES PARA LLEVAR, ES PARA COMER AQUÍ🥙🍱🍷...

RELATO DE SUSPENSO Y TERROR.