Cuando enfermo aún no estaba
Al que llaman el mar muerto
–y que además era tuerto–
Ya esa señora reinaba
y al mundo entero robaba
y les saqueaba sus minas.
Se apropió de Las Malvinas,
pisoteó cada segundo
a países de este mundo
hasta volverlos harinas.
Es muy difícil que Dios
a ella la haya perdonado,
pero sigue su reinado
con Lucifer, ellos dos.
Con camarones y arroz
en el infierno festejan
por los muertos que aquí dejan
y por los pobres y hambrientos
que han logrado con sus vientos
y los venenos que añejan.
Y aunque muchos la veneran
como a una artista famosa
o una modelo hermosa,
hay otros que hoy esperan
Y hasta se desesperan
por el oro que ha robado
y que jamás ha entregado
a sus verdaderos dueños.
son nuestros mejores sueños
recuperar lo birlado.
Carlos R. Perdomo D.
8–9–22
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